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Según consta en el Acta de fundación, escrita en inglés, el Belgrano Athletic nació el 17 de agosto de 1896, pero el diario La Nación, en los primeros días del mes de junio de ese año, publica la noticia sobre la reunión celebrada por un grupo de ciudadanos británicos donde se habían tratado temas referentes a la constitución del Belgrano Athletic, lo cual significa que como entre los seres vivos no existe la generación espontánea, tampoco esta es posible para las entidades y que entre la concepción y el nacimiento invariablemente media un lapso. Lo palpable es que las reuniones previas existieron, que se llevaron a cabo en el Club Inglés de Belgrano y que el B.A.C. surgió de la fusión del Club de los empleados del Ferrocarril de Buenos Aires y Rosario con un incipiente Club de barrio, el Saint Lawrence, aunque esto todavía se discute.

Para iniciar sus actividades el nuevo Club utilizó las instalaciones que le cedía el anterior ocupante, en terrenos situados en Virrey del Pino y Superí, los que se alquilaban a los herederos de F. Chas. Durante un breve interregno (1899-1905) el Club ocupó un predio vecino al Buenos Aires English High School, en La Pampa y Melián. En aquellos años ese sector de Belgrano R era casi un descampado, la Avenida Forest se interrumpía en La Pampa, la Avenida de los Incas era sólo una senda entre matas que quienes transitaban por allí denominaban la “calle sin nombre”. En Avenida Forest, 1581-1588 de la actual numeración, se alzaba la casa del vasco Olsagaray que fue construida en 1858. Era un rancho de ladrillos con techo a dos aguas. Parte del terreno que la rodeaba fue ocupado posteriormente por el campo de deportes del B.A.C.; la avenida El Cano, en los días lluviosos, se convertía en una torrentosa cañada. El arroyo Vega iba discurriendo a cielo abierto por Superí y Juramento. Belgrano, convertido en barrio del Distrito Federal se extendía y multiplicaba sus actividades. El Belgrano Athletic, también. El impulso inicial fue sostenido y logro tras logro fueron haciendo de él una institución respetable y trascendente.

La actividad social, cimentada en la práctica sana de varios deportes y en la convivencia, fortaleció los vínculos y la amistad entre los socios del Club, convirtiéndolos en una familia. Los éxitos deportivos que no tardaron casi nada en llegar, lo colmaron de laureles ceñidos en certámenes nacionales e internacionales. Son muchos los apellidos ilustres que contribuyeron a esas conquistas, al nombrarlos corremos el riesgo de algunas omisiones, por las cuales pedimos las disculpas del caso, pero la mención es necesaria, para fijarlos en la memoria, pues han marcado hitos en la vida del Club y del deporte argentino. Se destacaron: en Cricket, Herbert Dorning, Capitán del equipo durante 22 años; en Fútbol, Arturo Forrester, varias veces campeón de primera división y autor del primer gol que se le marcara a un equipo inglés en nuestro país; en Tenis: Carlos y Enrique Morea, Adriano Zappa, Héctor Cattaruzza, Luciano del Castillo y R. Boyd; en Natación, Jeannette Campbell y Roberto Peper –ella obtuvo la medalla de plata en las Olimpíadas de Berlín (1936) en la prueba de 100 m estilo libre y fue la abanderada de la delegación argentina en los juegos de Londres (1948)-; en Atletismo, J.C. Anderson y J.A.E. Lavenás; en Rugby, Gradín, Camardón, Forrester, Knox, Cole y Arbizu; en Hockey Nora Oliver, Verónica Alfonso, Magdalena Aicega Rosario Luchetti ; y no podemos olvidar al “Bowls on the green”, deporte que con gran entusiasmo y crecida adhesión se cultiva en el B.A.C. Como los otros es de origen británico y consiste en un juego de bochas realizado sobre una pista de césped muy cortito. Su particularidad consiste en que las bochas realizan el recorrido para arrimarse al bochín en forma parabólica, por lo cual se requiere cierta técnica para el lanzamiento. Entre sus cultores se destacaron: D. Murchinson, quien en 1931 ganó el campeonato interno, el del Río de la Plata y la Dowson Cup, repitiendo esos triunfos varias veces, y el Sr. Carlisle que se coronó campeón del Río de la Plata en 1933. Las damas, por su parte, se acreditaron en 1953 la Copa Sommerville, éxito que repitieron en los años posteriores.


FECHA DE FUNDACION: 17 de agosto de 1896

BREVE RESEÑA HISTÓRICA:

Un 17 de agosto, un grupo de residentes, en su mayoría ingleses, del barrio de Belgrano se reunió para considerar las posibilidades de crear una institución deportiva. Entusiasmo no faltaba, y en el curso de la Asamblea se informó que el Club del personal del ferrocarril de Rosario estaba por liquidar sus bienes, consistentes en una tribuna y casillas de madera, ubicadas en un terreno alquilado sobre la calle Virrey del Pino. Dos días después, se efectuó una nueva reunión en la cual se constituyó el BELGRANO ATHLETIC CLUB, y se aprobó la adquisición del activo fijo del Club ferroviario. Debido a la venta de los terrenos alquilado, el BELGRANO ATHLETIC se mudó, pues no podía comprar por el excesivo precio, a Melián y Pampa. Al poco tiempo se presentó la misma dificultad, y cansados de reiteradas mudanzas, una Asamblea de socios del Club resolvió comprar un terreno para la sede permanente de la entidad. Dos socios, los Sres. Roberts y Dickinson, informaron que ellos habían adquirido el terreno donde el Club fue fundado en 1896, y lo ofrecían en venta al mismo precio que habían pagado. Este ofrecimiento fue sumamente generoso, dado que durante el poco tiempo transcurrido el valor de la tierra, en Belgrano se había incrementado. Lógicamente el Club aprovechó la oportunidad, y así volvió al lugar dónde había nacido y dónde se encuentra en la actualidad. Un continuo aumento en el número de los socios obligó a la entidad a tomar medidas para ampliar sus instalaciones. En 1911 se inició la obra de construcción de un natatorio, y en 1913 se construyó el edificio principal, existente hoy. A fin de aumentar el número de canchas de tenis fue alquilado un terreno lindero.

En 1920 como memorial a los Socios caídos en la primera guerra mundial, se construyó una ampliación al edificio principal.

DE DONDE SURGIERON NUESTROS PRIMEROS COLORES; ROJO, VERDE y PLATA y, A PARTIR DE 1919, LOS ACTUALES: CHOCOLATE Y ORO.

Línea General Mitre (Ex FF.CC. Central Argentino, Norte de Buenos Aires, Buenos Aires y Rosario, Oeste Santafecino, Gran Sud de Santa Fe, Córdoba al Malagueño y Rosario a Puerto Belgrano.) Si bien el primer ferrocarril que funcionó en la República Argentina fue el del Oeste, su origen fue contemporáneo con las tramitaciones realizadas por el Ing. A. Campbell en setiembre de 1854, ante el gobierno de la Confederación Argentina a fin de obtener la autorización para realizar tareas de reconocimiento, trazos, planos, etc., y construir un ferrocarril entre las ciudades de Rosario y Córdoba. Esta concesión fue otorgada en 1863 a una empresa británica, la que se denominó Ferrocarril Central Argentino.

Las tareas de construcción comenzaron en abril de 1863 y el 18 de mayo de 1870 se realizó la inauguración de este ferrocarril y de acuerdo al contrato de concesión, la empresa comisionó a Europa al Sr. Guillermo Perkins para traer colonos a fin de poblar los predios cedidos por la Nación. La primera colonia agrícola destinada a ese efecto fue situada en la primera estación de la línea (Roldán) y luego los colonos fueron estableciéndose en San Lorenzo, Carcaraña, Cañada de Gómez y Tortugas. Por la misma época tuvo origen el Ferrocarril del Norte de Buenos Aires; la concesión de esta línea fue otorgada en 1857 al Sr. Augusto A. Holkins, autorizándoselo a construir un ferrocarril desde la Aduana Nueva (Paseo Colón y Victoria) hasta el costado oeste de la usina de gas (Retiro) y por el bajo del río hasta el canal de SanFernando. Por incumplimiento de los plazos acordados, esta concesión fue anulada en 1862; acordándose nueva concesión a D. José Rudney Grosky, quien formó la S.A. Compañía del Ferrocarril de Buenos Aires a San Fernando.

Apenas iniciados los trabajos, esta compañía vendió sus derechos al Ferrocarril del Norte de Buenos Aires. Esta compañía construyó y libró al servicio la línea Belgrano en ese mismo año y al año siguiente llegó a Rivadavia, Olivos y San Isidro; el 4 de febrero de 1864 a San Fernando y un año después a Tigre. Esta línea fue adquirida en 1889 por el Ferrocarril Central Argentino. En setiembre de 1870 se le otorga una concesión al Dr. E. Matti, quien constituye la “Compañía del Ferrocarril a Campana”. Esta compañía libró al servicio público, en 1876, la sección a Campana y obtuvo de la Nación la autorización para prolongar la línea a Zárate y Rosario, tomando la denominación de “Ferrocarril Buenos Aires y Rosario”. El 1° de febrero de 1886 partió de la estación Central (Leandro N. Alem y Bartolomé Mitre) el primer tren a Rosario. En 1908 fusionó sus líneas con el Ferrocarril Central Argentino.

El intenso tráfico de pasajeros en la zona local de Buenos Aires conduce al Ferrocarril Central Argentino en 1910 a iniciar las tareas previas para el cambio de tracción; no obstante las dificultades que origina el estado de guerra en Europa, en 1916 se inauguran los primeros servicios de trenes eléctricos del país y de América del Sur, de Retiro a Tigre (C) y en 1931 las de empalme de Belgrano a Tigre (R) y Villa Ballester. En 1885 se realizó la primera conexión con la ciudad de Buenos Aires, el Ferrocarril Buenos Aires/Rosario (F.C.B.A y R), que tenía su estación principal en Rosario Norte (Aristóbulo del Valle y Ovidio Lagos). En 1907 el Ferrocarril Buenos Aires/Rosario inauguró una nueva parada en barrio arroyito (Génova y Travesía), pero sólo un año después se fusionó con el Ferrocarril Central Argentino. A partir de esta alianza, en la estación Rosario Central se concentraron los servicios de corta, media e intermedias distancias. En 1915 se produjo el agrupamiento del Ferrocarril Córdoba/Rosario y el Ferrocarril Central Córdoba con extensión a Buenos Aires. La compañía pasó a llamarse Ferrocarril Central Córdoba (F.C.C.C.) e inauguró una nueva parada: Parada Km. 302 (hoy actual Rosario Oeste, en calle Mendoza).